Buenos días a todos,
Terminaba la última entrada proponiendo equilibrar dos cosas al evaluar una idea innovadora: el rigor de su planteamiento y el valor del problema que pretende resolver. Solamente para evitar que buenas elecciones no lleguen a los Comités por barreras de concreción.
Las ideas innovadoras, en general, suelen prosperar cuando se les da la posibilidad de comenzar a evolucionar en lugar de sujetarse de manera constreñida a una planificación previa. Sobre todo, si se exige que exista antes de tan siquiera haber intentado ponerlas en marcha.
No es por llevar el ascua a nuestra sardina, pero este enfoque es precisamente el que nos permitió ofrecer una primera aproximación a la meta "Marco de referencia para previsión de tráficos" apenas quince días después de la aprobación del Marco Estratégico, en octubre de 2022.
Tres años después, aquella primera solución ha evolucionado hasta convertirse en algo bastante más ambicioso: el sistema estadístico avanzado de oferta y demanda que ya utilizan algunas Autoridades Portuarias y que permite anticipar cuatro años una meta que el propio Marco sitúa en 2030.
Y es que los "peligros" de intentar alcanzar el resultado sin iterar son conocidos y difíciles de solventar cuando se está ya sobre la campana: haber dedicado tiempo, dinero y esfuerzo a ejecutar lo planificado y descubrir, al final, que seguimos tan lejos del resultado perseguido como si no hubiéramos intentado nada.
Y, antes de terminar, una actualización sobre el Marco de la mano de una noticia que anuncia que la Autoridad Portuaria de Vilagarcía saca a licitación la elaboración de su Plan Estratégico para el periodo 2027-2037.
En la noticia figuraba que "El documento incluirá propuestas estratégicas para el puerto desde el punto de vista comercial, logístico, industrial, turístico y de uso ciudadano. Se considerará y aplicará el modelo de desarrollo estratégico del Marco Estratégico de los Puertos de Interés General".
No actualizo el listado de estado de vigencia de los Planes Estratégicos que incluí alguna entrada atrás porque en la última línea ya aparecía anunciada la licitación. Si queréis volver a verlo está publicado aquí.
¡Hasta dentro de quince días!
Buenos días -casi tardes-,
La semana pasada mencionaba ese caso, conocido por todos, del cangrejo que intenta salir de un cubo en el que hay otros que tiran de él para impedírselo.
La esperanza residía en mencionarlo para evitarlo, pero es cierto que es bastante justo reclamar saber algo sobre las intenciones del cangrejo antes de proteger su iniciativa.
Hasta hace nada, sobre todo en el sector público, la complejidad ha sido un atributo intrínseco de los proyectos de innovación. Pero ese paradigma tropieza ahora con una realidad diferente: tenemos que empezar a acostumbrarnos a que una persona pueda avanzar en una tarde en la solución de un problema más que un equipo grande trabajando durante meses.
Cuando la capacidad de ejecución deja de ser el recurso escaso, la elección empieza a ser más importante que el esfuerzo.
La propuesta sería entonces que los Comités no entren tanto en cómo se gestionará el proyecto de innovación que se les presenta y pasen a valorar, sobre todo, la elección del problema: si merece la pena resolverlo, qué cambiaría conseguirlo y si hasta ahora permanecía sin resolver porque sencillamente no estaba a nuestro alcance.
Eso debería permitir que llegasen al Comité problemas que merezcan la pena resolver, sin exigir a quien los propone que los empaquete previamente con un nivel de definición más propio de una licitación. No tendría demasiado sentido defender que la elección es más importante que el esfuerzo y convertir, al mismo tiempo, el esfuerzo necesario para presentar una idea en la primera barrera para innovar.
Incentivemos la elección del problema. Ya habrá tiempo después de exigir rigor en la ejecución.
Cortita, pero creo que se entiende.
¡Hasta dentro de quince días!
Buenos días a todos,
Dos de septiembre ya. A poco que uno encuentre un momento para poder levantar la vista y mirar cuánto queda de año, un suspiro hasta el final.
Me genera dudas retomar el ritmo de publicaciones semanal porque no auguro que en este último trimestre cambie la tónica de novedades en relación con el Marco. Volver a la frecuencia habitual sería en todo caso para compartir con vosotros algunas cosas sobre las que reflexiono en relación a las poquitas noticias que aparecen de tanto en tanto y que igual pudieran ser útiles para Autoridades que se tienen que poner a abordar metas ya en el horizonte del año 2030.
Me refiero, por ejemplo, a las relacionadas con los objetivos de la "Línea Estratégica número 8: Puertos innovadores". Algunas Autoridades ya cuentan con estrategias de innovación aprobadas y han constituido los comités, pero otras aún se encuentran en ello.
Las reflexiones alrededor de estos objetivos a las que me refiero tienen que ver con la alternativa de enfoques que cabe a la hora de escoger el punto desde el que se desea partir.
Desde el punto de vista institucional, es goloso dejarse llevar por lo que resulta más inmediato cuando de repente se quiere poner un check en algo que estaba pendiente: escribir algo y pasarlo a la firma. Llega un momento en el que la urgencia es tal que es lo único que ya se puede hacer. Se deja a un lado la transformación que se persigue y se resuelve el asunto desde el punto de vista formal. En el caso que nos ocupa, que la innovación pase a ser "natural" -sistémica en los términos que el Marco la explicita- sin engañarse creyendo que será el resultado proporcionado por una política.
La oportunidad se encuentra entonces en darle una mínima oportunidad a empezar por algo diferente a la firma de un documento. Plantearse antes de intentar generar innovación qué sucede en esa Autoridad cuando, hasta la fecha, alguien ha intentado innovar.
Si la respuesta no cae del lado de "esta Autoridad es un lugar perfecto para intentarlo", se puede escribir igualmente la estrategia y constituir el comité, pero quizá con un propósito diferente: conseguir que aquellas personas con una inclinación natural a innovar puedan hacerlo sin los mismos inconvenientes que hasta ahora se lo impedían.
Mi cabeza es de esas -no tiene mérito, vengo así de serie- orientadas a buscar soluciones a retos que todavía no las tienen o no funcionan de la manera en que se necesitan. Por el lugar desde el que partí, siempre he tenido que trabajar con personas que entendían esa motivación y te dejaban hacer -o ayudaban en lo que podían- junto con otras que básicamente intentaban lo contrario.
Seguramente muchos habréis oído eso que le ocurre a un cangrejo que intenta escapar de un cubo: cuando intenta salir, otros lo devuelven al punto de partida. Pues bien, siempre he conseguido salir del cubo, así que ningún problema con esto. Pero es una habilidad que no desearía tuviesen que cultivar las personas que vendrán detrás de mí porque les consumirá la vida sin necesidad.
Y existe además un problema acumulativo con el mero paso del tiempo. Cada vez que alguien observa el coste que supone intentar algo diferente, disminuye el incentivo para intentarlo. Hasta que llega un momento en el que ni siquiera hace falta que un cangrejo tire del otro hacia abajo.
Vale, pero salgamos de la teoría: ¿cómo enfocar de manera práctica los requisitos de estrategia y comité? Pues empezando por procurar que el propio comité no reproduzca precisamente los mecanismos que hasta entonces hayan dificultado la innovación.
Y como final, cinco reglas fáciles de implementar:
Sobre todo la última. Si la innovación tiene que pedir permiso al comité para existir, quizá se haya creado una barrera nueva en lugar de eliminar las anteriores. Su función más interesante es precisamente la contraria: proteger el espacio necesario para que una idea pueda demostrar si funciona antes de que la organización tenga suficientes razones para detenerla.
La primera obligación de una estrategia de innovación quizá no sea generar innovación, sino dejar de destruir la que ya existe.
¡Hasta dentro de quince días!
Hoy publico dos entradas. Esta segunda es sobre un tema que mencioné que trataría más adelante. No se repetirá cada semana pero, de vez en cuando, habrá este tipo de sorpresas a modo de bonus track. Para los que dudéis de que se trata, el "bonus track" era esa canción inesperada que se incluía en algunas ediciones de los discos... cuando todavía existían. Y he escogido ese paralelismo precisamente por aquello de lo que vamos a hablar.
Ya expliqué anteriormente las cosas de las que debe ocuparse un emprendedor cuando dirige su proyecto. Entre las últimas colocaba la innovación y prometí que hablaría de ella detenidamente. No lo haré sobre todos los aspectos pero adelantaré algunos que me parecen importantes. Para aquellos que se hayan quedado tranquilos cuando explicaba que al ser de los últimos del listado los problemas que pudiera presentar solían dar margen para solucionarlos, hoy llegan las malas noticias. Porque el margen se acorta cada día de manera exponencial. Y voy a dejaros a vosotros establecer que supondrá.
La razón se comprende fácilmente si se revisan unas infografías que probablemente algunos de vosotros ya conoceréis. Pertenecen a un libro publicado en 2010 por Ray Kurzweil titulado "The Singularity Is Near".
La primera representa en escala logarítmica sucesos que han representado un cambio de paradigma para la humanidad desde la aparición del Homo Erectus hace diez millones de años. En el eje vertical podéis ver representados el número de años transcurridos entre sucesos y en el eje horizontal el número de años en que tuvieron lugar con respecto a la invención del ordenador personal. Si le dedicas algo de atención, salta a la vista que el número de años entre sucesos se acortado drásticamente a medida que avanza el tiempo hasta la actualidad.
Quizás no estés impresionado aun. Es normal porque la infografía transmite cierta impresión de linealidad. Veamos lo que sucede sin embargo cuando cambiamos la escala logarítmica... a una escala lineal:
Por decirlo así, todos los sucesos que han dado lugar a cambios de paradigma han ocurrido la semana pasada. Sucesos sustentados en innovación sobre la base de una tecnología utilizada para crear nueva tecnología en un proceso sin fin que da lugar a la siguiente innovación. Una tendencia imparable en continuo proceso de aceleración. Y eso provoca que el margen del que disponemos para solucionar nuestras dificultades en materia de innovación continúe decreciendo también exponencialmente. Y si no nos ocupamos de ella, nos dejará, literalmente, fuera del mercado antes de que podamos pestañear. Este también es otro de los escenarios de utilidad en los que trabajamos. Quizás sea más fácil entenderlo utilizando como ejemplo lo que hacemos junto con uno de nuestros clientes. Se trata de una naviera que por razones de estructura ha preferido que nos ocupemos nosotros de consultar los datos y recibirlos en un informe en lugar de acceder por si misma a los almacenes que tenemos a disposición. Es una opción que también proporcionamos. Pues bien, ahora, desde que solicita información sobre tráficos de mercancías entre provincias y destinos hasta que le entregamos ese informe indicando todo lo necesario: volúmenes por presentación de la mercancía, por modo de transporte, por distancia al puerto que nos solicite, por provincia, etc. junto con las empresas a las que debe dirigirse, no pasan más de unas horas. Eso, no deja de ser una innovación que les permite decidir en tiempo real sobre la certeza que proporciona tener datos actualizados como va a ejecutar su proceso comercial. Como decíamos, utilizamos tecnología que a su vez dará lugar a nueva tecnología y que mejorará en un ejercicio de innovación continua ese proceso comercial.
Tenedlo presente: el tiempo entre sucesos que suponen un cambio de paradigma para la humanidad se acorta. Una tendencia que también tiene reflejo en los profundos sociales que podemos observar: adolescencia, carreras universitarias, matrimonios, tiempo en que vivimos en cada casa y cada ciudad, tiempo en que trabajamos en cada empresa. Todo ello también se acorta. Llegará el día en que no tenga sentido que una carrera universitaria dure tres años porque en ella se estudiaran cosas que vivirán sucesos cada año que supondrán un cambio de paradigma. Trasladad el ejemplo a vuestra propia actividad. No digo que olvidéis, por ejemplo, elaborar un plan comercial. O un Plan Estratégico. Todo lo contrario. Lo que digo es que es posible innovar sobre el concepto, haciéndolos con agilidad. De nada sirven, por ejemplo, datos de hace un año cuando el tráfico y las empresas aparecen y desaparecen en menos de un semestre como comprobaba este cliente con un informe que analizaba tráficos entre la provincia de Santander y Reino Unido.
Por hoy lo dejo aquí. Pero no te preocupes. Aun podrás leer bastantes más entradas que traten sobre la innovación.
El blog de Bases Portuarias recoge la actualidad de la firma junto con temas relacionados con el mundo de la empresa y su gestión en general. Se actualiza, semanalmente - intentamos que coincida con los martes o los míercoles-, con una nueva entrada.
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Eduardo Oviedo es el Director y fundador de Bases Portuarias. Emprendedor, cree en la tecnología como medio para resolver problemáticas de negocio. Estudió CC. Empresariales y tiene un Master en Transporte y Gestión Logística por la Universidad de Oviedo. Ha trabajado en las Autoridades Portuarias de Barcelona y de Gijón así como consultor.